
*~ durante una clase de mercadotecnia y publicidad, la profesora, nos ha mencionado las agencias mas importantes de nuestro pais y el mundo... pues bien, aqui les dejo un poco de la historia de una de las iniciadoras de una agencia mas reconocidas: Olabuenaga- Chemistri --> Ana Maria Olabuenaga. ~*
Ana María Olabuenaga es una mujer de trabajo, que no cree en la suerte. Alta, espigada y de mirada profunda, se hizo célebre a principios de los 90, cuando lanzó la campaña Soy Totalmente Palacio
Alta, espigada, de mirada profunda y un carácter que califica de "muy especial", Ana María se hizo célebre a principios de los 90, cuando lanzó la campaña Soy Totalmente Palacio, para El Palacio de Hierro, con la agencia Terán TBWA. Mensajes como "Sólo hay dos cosas que una mujer no puede evitar: llorar y comprar zapatos", le dieron reconocimiento.
Nieta de pastores e hija de una pareja de españoles que llegó a México "con una mano adelante y la otra atrás", como dice, la publicista afirma que para su familia, los estudios fueron siempre muy importantes. Licenciada en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, Ana María llevó la especialidad en Periodismo y se tituló con mención honorífica. De inmediato hizo un posgrado en Letras y uno en Política Mexicana en el ITAM, además de cursos de dirección de actores y artes gráficas.
Alta, espigada, de mirada profunda y un carácter que califica de "muy especial", Ana María se hizo célebre a principios de los 90, cuando lanzó la campaña Soy Totalmente Palacio, para El Palacio de Hierro, con la agencia Terán TBWA. Mensajes como "Sólo hay dos cosas que una mujer no puede evitar: llorar y comprar zapatos", le dieron reconocimiento.
Nieta de pastores e hija de una pareja de españoles que llegó a México "con una mano adelante y la otra atrás", como dice, la publicista afirma que para su familia, los estudios fueron siempre muy importantes. Licenciada en Comunicación por la Universidad Iberoamericana, Ana María llevó la especialidad en Periodismo y se tituló con mención honorífica. De inmediato hizo un posgrado en Letras y uno en Política Mexicana en el ITAM, además de cursos de dirección de actores y artes gráficas.
Cuando se supo que se dedicaba a la publicidad, una profesora de la universidad le dejó de hablar y sus compañeros no lo creían pues, pensaban, Ana María era más tipo "intelectual" que "una frívola publicista".
Olabuenaga confiesa que compartía esa forma de pensar: la publicidad era para ella una actividad indeseable. "Luego de trabajar en televisión y cine, me quedé sin empleo. Mi hermana Teresa (artista plástica, crítica de arte y teórica de la comunicación) me habló de una agencia que requería una redactora. Como me gusta escribir, acudí y me quedé. Digamos que llegué a la profesión por hambre".
A pesar de que no era su empleo ideal, pronto se dio cuenta que podía gustarle. "Me pidieron que escribiera un comercial y yo imaginé una escena en la que había un cuchillo muy particular. El productor vino a verme y me dijo: ¿este es el cuchillo que necesitas o prefieres uno con mango de plata? Comprendí que en este negocio llevas a la pantalla justo lo que imaginas y me encantó".
Ana María comenzó a colaborar en la agencia Bozell en 1986. Tres años después se cambió a Leo Burnett, y entre 1993 y 1994 alcanzó notoriedad con la campaña de Vodka Smirnoff (su lema era "El mensaje está en la botella") y con las decenas de premios que sus ideas le granjearon. Con Terán TBWA consolidó su prestigio con la campaña de El Palacio de Hierro.
Aparentemente había conquistado todo lo posible, cuando la invitaron a dirigir la agencia Noble D´Arcy. El riesgo era que la empresa llevaba años con pérdidas.
"Yo no vislumbraba posibilidades de crecimiento en Terán. El siguiente paso era que me nombraran socia y eso no ocurriría. Además, no quería eternizarme como ´la hacedora de los aforismos callejeros de El Palacio de Hierro´, como me llamaba Carlos Monsiváis. Era una oportunidad irresistible".
La publicista recuerda que eran los días en que Sadamm Hussein amenazaba con una guerra mundial. "Pensábamos que el mundo se acabaría, así que la única forma de ganar era arriesgarse. Propuse que me aceptaran como socia y que la nueva empresa llevara mi nombre. Tras meses de negociaciones, me convertí en socia de Olabuenaga-Chemistri".
Otro golpe maestro fue incluir a Jorge Cuchí, su esposo, como creativo de la agencia. Paulo Salles dijo que Ana María y Jorge forman una pareja "imbatible" en cuanto a creación.
Nota Publicada Por ANDREA ÁVILA
Más info.: http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=133795&tabla=nacion
Olabuenaga confiesa que compartía esa forma de pensar: la publicidad era para ella una actividad indeseable. "Luego de trabajar en televisión y cine, me quedé sin empleo. Mi hermana Teresa (artista plástica, crítica de arte y teórica de la comunicación) me habló de una agencia que requería una redactora. Como me gusta escribir, acudí y me quedé. Digamos que llegué a la profesión por hambre".
A pesar de que no era su empleo ideal, pronto se dio cuenta que podía gustarle. "Me pidieron que escribiera un comercial y yo imaginé una escena en la que había un cuchillo muy particular. El productor vino a verme y me dijo: ¿este es el cuchillo que necesitas o prefieres uno con mango de plata? Comprendí que en este negocio llevas a la pantalla justo lo que imaginas y me encantó".
Ana María comenzó a colaborar en la agencia Bozell en 1986. Tres años después se cambió a Leo Burnett, y entre 1993 y 1994 alcanzó notoriedad con la campaña de Vodka Smirnoff (su lema era "El mensaje está en la botella") y con las decenas de premios que sus ideas le granjearon. Con Terán TBWA consolidó su prestigio con la campaña de El Palacio de Hierro.
Aparentemente había conquistado todo lo posible, cuando la invitaron a dirigir la agencia Noble D´Arcy. El riesgo era que la empresa llevaba años con pérdidas.
"Yo no vislumbraba posibilidades de crecimiento en Terán. El siguiente paso era que me nombraran socia y eso no ocurriría. Además, no quería eternizarme como ´la hacedora de los aforismos callejeros de El Palacio de Hierro´, como me llamaba Carlos Monsiváis. Era una oportunidad irresistible".
La publicista recuerda que eran los días en que Sadamm Hussein amenazaba con una guerra mundial. "Pensábamos que el mundo se acabaría, así que la única forma de ganar era arriesgarse. Propuse que me aceptaran como socia y que la nueva empresa llevara mi nombre. Tras meses de negociaciones, me convertí en socia de Olabuenaga-Chemistri".
Otro golpe maestro fue incluir a Jorge Cuchí, su esposo, como creativo de la agencia. Paulo Salles dijo que Ana María y Jorge forman una pareja "imbatible" en cuanto a creación.
Nota Publicada Por ANDREA ÁVILA
Más info.: http://www2.eluniversal.com.mx/pls/impreso/noticia.html?id_nota=133795&tabla=nacion

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